Ciudades coloniales europeas en Asia

 

 

El fenómeno colonial en Oriente

A principios del siglo XV comenzó a desarrollarse en Europa un creciente interés por los territorios lejanos de Oriente. Un importante impulso expansionista llevó a las diferentes naciones a buscar sus propias rutas hacia el este, buscando enriquecerse y agrandar los territorios de cada país. Siguiendo el camino abierto por los portugueses, las otras coronas europeas exploraron, comerciaron y se establecieron a lo largo y ancho de toda Asia, en una agresiva campaña que llevo a la forja de grandes imperios coloniales que abarcaban centenares de colonias y que llegaría a su fin en un proceso de descolonización, muchas veces traumático, llevado a cabo a lo largo del siglo XX.

Las legendarias riquezas de más allá del Mediterraneo atrajeron a muchos, cada uno por un camino diferente. Ya fuese bordeando África, cruzando Persia, conquistando la Estepa o circunnavegando el globo, la apuesta fue decidida.

Este intenso movimiento dejó en las tierras descubiertas una profunda huella a todos los niveles allí donde los europeos se establecieron, llevando su lengua, su cultura y sus estructuras sociales. La actuación de los colonizadores no fue siempre igual y desde nuestros códigos morales en muchas ocasiones sería francamente reprobable, cuando no criminal.

Pero ya fuese para conquistar, evangelizar, guerrear o para huir de un mundo cruel buscando una nueva vida, la magnitud de los cambios que comenzaron es difícil de exagerar. Aquí y allá se fundaron ciudades, se construyeron fuertes y castillos o se conquistaron núcleos ya existentes. Como nexo entre estos dos mundos estas colonias reflejan todas las peculiaridades de este período.

Echemos un breve vistazo panorámico a ver que nos encontramos.

Para entender el desarrollo de fenómeno colonizador, es preciso trazar una somera perspectiva del contexto histórico, social y económico de la Europa de la época.

La relación comercial de Oriente con Occidente data de tiempos ancestrales, pero en los últimos siglos estas rutas estaban siendo monopolizadas por las naciones musulmanas. Entre los siglos XIII y XIV las invasiones mongolas dotaron de una precaria estabilización a las grandes extensiones de terreno de Asia central y abrieron el comercio. Los viajes de Marco Polo, aunque en ninguna forma los primeros, despertaron interés por las lejanas tierras de Catay.

Sin embargo, en el siglo XV varios acontecimientos iban a cambiar la situación radicalmente. En el este, un Imperio Otomano en auge toma Constantinopla en 1453, cerrando las rutas comerciales europeas y difundiendo importantes cantidades de conocimientos clásicos debido a los estudiosos bizantinos emigrados. Esto contribuirá al desarrollo del renacimiento, y permitirá a los europeos hacerse una idea de los conocimientos geográficos de griegos y romanos.

Paralelamente, en la península Ibérica está llegando a su fin la reconquista después de ocho siglos, lo cual deja a los conquistadores en una situación “ociosa”, en la que se resuelve continuar la reconquista de la manera más lógica: extendiéndose por el norte de África. Mezcla de conquista, empresa comercial, evangelización y aventura, la huella que dejó la naciente nación española en 100 años excede en mucho lo que se podría esperar de un territorio con más bien poca población.

Nuevas tecnologías en la construcción de navíos y en los instrumentos de navegación permiten aventurarse en mares exteriores.

La corona de Portugal como la de Castilla y la de Aragón trazan planes de expansión, que toman rumbos diferentes en cada caso.

Así es como los navegantes portugueses, encabezados por Enrique el Navegante, llegan a Azores y a Madeira y comienzan a explorar la costa africana. Buscando el paso marítimo a Oriente dejaron atrás el cabo Bojador en 1434, y en 1487 Bartolomé Díaz dobló el Cabo de Buena Esperanza.

En 1498, Vasco da Gama tocaba tierras Indias, dando comienzo a la historia del Colonialismo europeo en Oriente.

 

El Imperio Portugués: pioneros en Oriente

La Corona de Portugal comenzó sus exploraciones a lo largo del siglo XV con pretextos como la evangelización de los infieles, y también la expansión del comercio y el descubrimiento de nuevos territorios. Exploró toda la costa africana a lo largo del siglo, fundando colonias y explotaciones. En 1498 Vasco da Gama llegó a la India, al territorio que hoy forma el estado de Kerala.

Así, el primer emplazamiento europeo en Asia fue Cochín, fundada en 1502. A partir de ahí, exploraron y colonizaron Madagascar, Ceilán o el resto de lo que luego sería conocido como India portuguesa.

A lo largo de todo este siglo XVI, los portugueses controlaron y monopolizaron el comercio en Oriente y se expandieron en consecuencia, dando lugar a muchas colonias y emplazamientos distribuidas por toda Asia, desde las que ejercieron su dominio durante el siglo XVI, hasta el declive del imperio y la pérdida de muchas de estas.

Las ciudades portuguesas

La expansión de Portugal tiene un fin meramente comercial, así que la historia de los asentamientos portugueses es una historia de lugares de intercambio.

Estos se realizaban, fundamentalmente, de tres maneras: directamente desde los barcos hasta el puerto, mediante los puestos comerciales que mantenían en muchas colonias, o en la propia ciudad en los casos en los que la presencia portuguesa en tierra era relevante. El largo camino de descubrimientos a los largo de África no había resultado fácil pues este continente presenta en amplias zonas una costa muy compleja, con junglas impenetrables en esa época para los europeos, escasos puertos naturales y densa población local hostil.

De esta manera, la mayoría de las ciudades portuguesas fueron simples puntos de reabastecimiento para la flota, feitorias o fuertes militares para mantener el control de una zona. En general, el esfuerzo urbano es mínimo en tanto a labores de planificación y edificación, siendo Goa la excepción a esto último.

A grandes rasgos se confirma el hecho de que las naciones europeas tendía a desarrollar en las colonias los mismos sistemas que regían en la metrópolis de origen. En este caso, Lisboa es una ciudad que conserva un trazado medieval durante mucho tiempo, sin ninguna reforma durante el período renacentista. No fue hasta el terremoto de 1755, que destruyó toda la ciudad y mató a cerca de 90 000 personas, que la ciudad se plantearía la construcción de un barrio siguiendo directrices modernas: calles rectilíneas, plazas… todo bajo las órdenes del Marqués de Pombal.

Lisboa antes del terremoto. Un follón de ciudad.

 

Goa

En 1510, Alfonso de Alburquerque derrotó a las tropas de los gobernantes del estado de Goa y tomó posesión de la región para controlar el comercio de especies. Con el tiempo, Goa se desarrollaría y sería la capital de las posesiones portuguesas de ultramar.

Como consecuencia de esta importancia dentro del imperio, sede del virrey de Portugal y punto central del comercio, Goa supone la excepción entre las colonias tipo de los portugueses, en el sentido de ciudad con un cierto calibre e importancia. Hacia 1600 Goa llego a tener un tamaño superior a ciudades como Lisboa o Londres, y en ella se llevó a cabo una arquitectura monumentalista de rasgos portugueses.

La ciudad tenía calles dedicadas al comercio concreto de diferentes artículos, como seda china o perlas de Bahréin, pero no creció siguiendo un plan urbanístico definido, sino como mucho unas ligeras directrices.

Paralelamente al del propio imperio portugués la que fue llamada en su momento “Goa Dourada” comenzó a perder importancia en el siglo XVII. Diversas epidemias azotaron la ciudad, y la población comenzó a emigrar huyendo de la inquisición.

En 1700, la población de Goa era de 17 000 habitantes, y en 1775, de 1 500, desde una población máxima de casi 200 000.

Goa, primera ciudad occidental en Asia. 1550

En 1843, la capital de las colonias portuguesas se trasladó a la ciudad vecina de Nova Goa, hoy Panaji. A día de hoy el estado de Goa es uno de los menos poblados de la India, y las ruinas de la ciudad de Goa Vella pertenecen a una especie de ciudad fantasma.

Malaca

Desde su base en Goa, los descubridores portugueses expandieron sus posesiones por todo Oriente.

Uno de los enclaves conquistados fue la ciudad de Malaca, tomada por Alfonso de Alburquerque con apenas mil hombres en 1511.

Esta ciudad ocupa una posición muy importante en el control del comercio que transcurre por los estrechos de Malaca, y los portugueses construyeron en ella una importante fortaleza a tal efecto, pero no parecen haberse preocupado demasiado de la propia ciudad.

En 1641 siguió el camino de tantas otras colonias portuguesas y fue capturada por los holandeses.

La fortaleza del estrecho de Malacca en 1551

 

Macao

Portugal llega a Macao por primera vez en 1513, y mantiene un asentamiento estable desde 1557.

En 1563, la incipiente ciudad consta de unos mil habitantes, entre colonos casados con nativas, soldados y comerciantes, además de los siempre populosos barrios de chinos. En 1605, ante las actividades de Holanda, se amuralla la ciudad. Su “época dorada” coincide con la unión temporal de la corona portuguesa y la de España, entre 1580 y 1640, pues Macao no reconoce esta unión y se convierte en un puerto franco. Para 1800, tiene 12 000 habitantes, de los cuales dos tercios son chinos. Con la aparición de la próxima ciudad de Hong Kong, Macao ve su influencia muy disminuida.

Macao, 1635

Macao permaneció bajo control portugués hasta su devolución a china en 1999 y por lo tanto tiene de un centro histórico con importantes rasgos de arquitectura portuguesa.

Colombo

Colombo fue capturada en 1505, y pronto se convirtió en la capital de toda la isla de Ceylán hasta la captura holandesa en 1656. Como ciudad que tenía que defenderse de posibles incursiones tanto desde la costa como desde el interior, no controlado, se construyó una fortaleza, que fue la única aportación urbana mencionable por parte de los portugueses.

Los holandeses tampoco se esforzarán demasiado en desarrollar la ciudad, y no será hasta el dominio británico que se decidan a construir casas y edificios administrativos en el entorno de la fortaleza.

Colombo en el siglo XVII

 

 

El Imperio Español

El Imperio Español concentró sus esfuerzos colonizadores en los territorios que le fueron concedidos en virtud del tratado de Tordesillas, por lo que la mayor parte de su actividad se desarrolla en el Caribe y Sudamérica.

Sin embargo, los viajes de Magallanes le hicieron llegar a las Islas Marianas y, posteriormente, a Filipinas (donde murió), abriendo así el camino entre Nueva España y las Filipinas.

Acapulco, a donde llegaron los españoles por primera vez en 1523, se convertiría en un importante punto de comercio con Oriente desde donde se intercambiaba plata americana por bienes asiáticos venidos de Arabia, India, China y Filipinas.

Islas Filipinas

Las Filipinas estaban, técnicamente, en territorio portugués según lo dispuesto en el tratado de Tordesillas. Sin embargo Felipe II estaba decidido a conquistarlas.

El primer intento de asentamiento español en Filipinas tuvo lugar en Cebú, a pesar de la hostilidad manifiesta de los nativos, que ya habían atacado a Magallanes 30 años antes.

Allí Legazpi construyó un fuerte y se fundó la primera ciudad, pero en 1570 hubo de irse debido a los ataques de piratas portugueses.

En 1571, Legazpi navegó hasta Maynilad, donde fue bien recibido y se dispuso a fundar una ciudad con el nombre de Manila.

Manila 1668

 

Manila

Manila fue levantada según planos de Herrera (arquitecto del Escorial), siguiendo las directrices de Felipe segundo que se publicarían en 1573 como “leyes de Indias”

La ciudad consta de dos partes diferenciadas, la extramuros, para la población indígena, y la intramuros, para los españoles.

En esta ciudad de intramuros se realiza un trazado de calles rectilíneas que parten de una plaza central, con toda la ciudad orientada con los vértices hacia los puntos cardinales para “evitar los malos vientos”.

En la ciudad extramuros se desarrollaron importantes barrios de nativos y de emigrantes chinos, que superaban a la población española.

En los alrededores de la ciudad se fundaron las llamadas cabeceras, con objetivos religiosos, que eran pequeñas poblaciones de planta ortogonal con una iglesia en posición dominante y controladas por los Agustinos, cuya labor evangelizadora fue un éxito total.

La ciudad vieja de Manila antes de la Guerra Mundial

 

El Imperio Holandés:

En 1648, con la firma de la paz de Westfalia, los Países Bajos se independizan de España. A partir de ese momento su habilidad como comerciantes y su impulso como nación joven les llevarían a establecer un imperio colonial en el extranjero, el primero después de los portugueses y españoles.

Los holandeses llegaron a Oriente a principios del siglo XVII para encontrarse con unas posesiones portuguesas mal defendidas al alcance de la mano, país con el que además estaba en guerra debido a la unión de las coronas de Portugal y España. Por esta razón, Holanda cimentó su imperio colonial sobre el de Portugal.

Comenzando por las islas Molucas los holandeses se expandirían por Indonesia, fundarían Batavia y desde allí irradiarían hacia el resto de las Indias Orientales. Con el control de Malaca y posteriormente de Ceylán, pudieron hacerse con el monopolio del comercio en la región desde Japón hasta la India.

Amboyne

Esta ciudad, fundada por Portugal en 1526, cayó bajo el dominio holandés en 1605 y se convirtió en la base a partir de la cual se expandió el imperio. Construida a lo largo de la desembocadura del río, una parte sigue el esquema holandés de trazado de canales rodeando la ciudad.

 

Dejima

En rigor fueron los portugueses quienes primero comerciaron con los japoneses. Para sus comerciantes se construyó en 1634 la isla de Dejima, un islote artificial en la bahía de Nagasaki desde donde los comerciantes podían hacer negocios sin pisar “suelo sagrado japonés”

Sin embargo, en 1638 los católicos fueron expulsados de Japón y los holandeses vinieron a ocupar su lugar. En 1641, la compañía de las Indias Orientales traslada su sede de operaciones del puerto de Hirado a Dejima.

El islote tiene un tamaño reducido, de aproximadamente 120 metros de largo por 75 de ancho, con viviendas, alojamientos y almacenes, además de guardias que controlaban el cargamento de los barcos y supervisaban las operaciones. El mantenimiento de esta infraestructura corría a cargo de la Compañía de Indias pero el comercio con Japón era sumamente rentable.

Bahía de Nagasaki
Dejima, ciudad de comerciantes

Ceylán

Como se ha reseñado antes, los holandeses llegaron a Ceylán en 1602, y pudieron hacerse con el control de la isla gracias la connivencia con los gobernantes locales para expulsar a los portugueses, puesto que su interés allí era el comercio y no la conversión de fieles al cristianismo.

Entre 1636 y 1648 lucharon contra los portugueses y una vez se hicieron con la isla tomaron el control de ella.

A pesar de la importante ubicación estratégica de la isla, a mitad de camino entre Sudáfrica y las Indias Orientales, no hubo un esfuerzo importante por urbanizar la capital, Colombo, ni ninguna otra ciudad.

 

Batavia

Los holandeses llegaron a Batavia con la intención de crear una capital para sus posesiones en Oriente.

De esta manera, en 1619 se empieza a construir la ciudad siguiendo un plano que es herencia directa de las directrices que se estaban siguiendo en Ámsterdam en esos momentos (en 1607 se había aprobado el plan de los tres canales)

Gran parte del territorio donde está ubicada la ciudad es un terreno cenagoso, atravesado por un río y con varias zonas bajo el nivel del mar. Los holandeses aplicaron sus conocimientos y represaron el río, creando canales que cumplían funciones defensivas y de control de aguas, además de vías de comunicación.

Plano de Batavia, en el futuro conocida como Jakarta

Levantaron una fortaleza en la línea de costa y dejaron la ciudad organizada en torno a un río central, con canales flanqueando la zona urbana.

Dibujo de Batavia en 1750
Plan de los tres canales de Ámsterdam, contemporaneo

Incluso la parcelación sigue un esquema semejante al de la metrópolis, con parcelas alargadas en las que se reserva un importante porcentaje de suelo para patio interior (en estas ciudades normalmente se pagaban impuestos según los metros de fachada, pues indicaban también acceso al canal).

Batavia supone, junto a Goa y Manila, el primer intento europeo de implantar una estructura administrativa en las colonias orientales.

¿Ámsterdam o Indonesia?

 

Otros enclaves holandeses

El Imperio holandés se expandió por toda Asia y controló amplios territorios, pero la mayoría de las otras ciudades que poseyeron no pasaron de ser enclaves comerciales sencillos o fortines militares puntuales. Así, los asentamientos de Aceh, la Célebes, el norte de Java y el sur de Sumatra no alcanzaron desarrollos significativos.

 

El Imperio Francés

El Imperio colonial francés se había limitado a América y la costa occidental de África hasta que en 1664 se fundó la compañía de las Indias Orientales francesa para competir por las riquezas de oriente.

En 1673 se asentaron en Bengala, Chandranagore; y en 1674 ocuparon Pondicherry, desde donde se expandirían por la India.

También fundaron enclaves en diferentes islas del Océano Índico, como Reunión, las Seychelles y Mauricio.

En una segunda fase, motivados por una expedición de castigo conjunta con la corona de España por el asesinato de religiosos en 1858, invadieron la Cochinchina, y a lo largo del siglo XIX siguieron una política de establecimiento de protectorados que les dio el control de ciudades como Saigón, Hanói y Phnom Penh.

Pondicherry

Los franceses se asientan aquí en 1673, usando Pondicherry como base para la expansión francesa por la meseta de Deccan, en la zona central de la India.

Hacia 1674, el primer gobernador, François Martin, comienza las tareas de construcción de la ciudad en lo que hasta ahora era una aldea de pescadores. En 1693 los holandeses toman la ciudad, pero le es devuelta a Francia en 1699. La ampliación a partir de este momento sigue las directrices de los planos diseñados por los holandeses durante el periodo de ocupación de la misma.

Ciudad y fortaleza de Pondicherry

La nueva ciudad sigue una estructura en rejilla, con calles ortogonales. Está dividida en dos sectores, el francés y el indio, la Ville Blanche y la  Ville Noire, siguiendo la costumbre de separar barrios de nativos de barrios europeos. Para la expansión la compañía de indias compra terrenos alrededor de la villa original. El sector con calles oblicuas pertenece al barrio musulmán, cuyos ocupantes ya se había trasladado allí con anterioridad al desarrollo del plan

En 1709 se erige la fortaleza de Fort Louis.

La ciudad experimenta un importante crecimiento y en 1710 tiene 60 000 habitantes. En 1735 se construyó un gran dique para protegerla del oleaje

En 1739 se amuralla la ciudad pero en 1761 es conquistada por y destruida por completo, quedando en ruinas durante cuatro años. En 1765 en reconstruida pero ya no recobraría su antigua importancia. La ciudad cambiaría de manos entre franceses y británicos hasta 1914, para permanecer como ciudad francesa hasta 1954.

Saigón

En 1859, como parte de la expedición conjunta con los españoles, los franceses toman la ciudad de Saigón y establecieron allí su capital para Indochina.

Como consecuencia de esto en los aproximadamente 100 años que permanecieron en la región se construyó mucho en estilo occidental, llegando a conocerse como “la Paris de Oriente” (a la gente le gusta mucho decir que algo es “el París de nosedonde”)

Con la importante influencia del Plan Haussmann de París en Saigón también se trazan amplios bulevares. Además, se diseñan amplios espacios verdes en la tradición de los jardines franceses y se acaba demoliendo la fortaleza que dominaba el centro de la ciudad.

Hacia el oeste de la ciudad se encuentra la aldea china de Cholon, que acabaría siendo absorbida por la ciudad

Saigon en 1815

Hanói

En 1873 los franceses entran en Hanoi. Se construye una carretera que une la villa a orillas del rio Rojo con la ciudadela, y en 1883 se hacen planes para la construcción de una catedral, casas de estilo colonial e instalaciones militares.

En 1887 se convierte en capital de Indochina

Hanoi en 1873

Ernest Hebrard, que previamente había diseñado la ampliación de Tesalónica y que participó en el urbanismo de varias colonias francesas como Casablanca, diseña en 1923 un plan de expansión de la ciudad hacia el este y el oeste, pero nunca consigue ser llevado a cabo en su totalidad por falta de fondos.

En Hanoi se puede observar la misma estructura que en otras ciudades francesas: una Ville Blanche para europeos y asiáticos europeizados, con calles ortogonales, arboledas, anchas avenidas y arquitectura colonial, y una Ville Noire para los indígenas, en la que esencialmente no se hace ninguna intervención.

Hanoi en un plano es indistinguible de cualquier otra ciudad europea

 

El Imperio Británico

En 1588 la derrota de la Felicísima Armada deja a Inglaterra en posición de supremacía naval, y se lanza a conquistar territorios en el extranjero. El primer asentamiento estable en América data de 1607, y en 1608 la compañía de las Indias Orientales británica, fundada ocho años antes, se establece en el puerto indio de Surat. Empiezan a construir fábricas y se ganan el favor de los emperadores mogoles, pudiendo extender sus posesiones y sus redes comerciales por toda Bengala.

A lo largo del siglo XVIII extendió su influencia en el subcontinente y, tras la guerra de los siete años que acabó con las ambiciones francesas en la India, se hicieron con el control de la mayor parte de la India.

Además extendieron su actividad por Singapur y China, donde para financia las importaciones de Té comenzaron un lucrativo negocio  que llevó a las guerras del Opio. Después de estas consiguieron el control de Hong Kong y confirmaron su dominio en los puertos libres de China.

En el siglo XIX Gran Bretaña cambió el modelo colonial, con la pérdida de los territorios en Norteamérica y un cambio en el sistema. La Compañía de Indias pierdes sus privilegios y acaba cayendo, la iniciativa pasa a los fondos privados.

El Raj Británico, la joya de la corona

En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX se potencia la actitud imperialista de Gran Bretaña, alcanzando su plenitud como Imperio después de la Gran Guerra.

A partir de la segunda guerra mundial los diferentes territorios coloniales se fueron independizando de manera más o menos violenta.

 

La India

Tipología de ciudad británica en la India

A rasgos generales las ciudades inglesas en la India tienden, al igual que las francesas, a separar la parte europea de la parte India.

La India tiene una importancia creciente como exportadora de algodón, que se refuerza con la crisis posterior a la guerra de Secesión Americana, la apertura del canal de Suez en 1869 y la construcción de los primeros ferrocarriles. En 1876 se corona a la reina Emperatriz de la India.

Las nuevas construcciones del siglo XIX y XX, edificios gubernamentales y administrativos, se desarrollan alrededor de núcleos previos, como fuertes o la zona portuaria.

Los ingleses importan su forma de vida en forma de clubs deportivos, parques y campos. No creo que sorprenda a nadie si digo que los ingleses se integraron lo justo y probablemente no aprendieron ningún idioma local.

Los barrios europeos se construyen siguiendo directrices urbanas simples, pero prácticas y claras, mientras que las aglomeraciones indígenas, las Black Towns se dejan prácticamente a su suerte. Para mantener un cierto orden en estas últimas en ocasiones se forman comisiones sanitarias que se ocupan de asuntos elementales, como un cierto abastecimiento de agua, o la limpieza de algunas calles importantes.

A principios del siglo XX empieza a surgir la figura de los Improvement Trust, organismos que promueven el desarrollo, aunque su propio carácter privado hace que la mayoría de las actuaciones tengan lugar sobre barrios que puedan ser rentables.

Calcuta

Calcuta es el primer lugar donde se acantonan los ingleses en 1632, construyendo Fort William en 1699. En 1756 amplían las fortificaciones y desde 1757 es la capital de las colonias británicas en la India.

Calcuta en 1924

Al fuerte le rodea un gran parque, en cuyas orillas se encuentran los edificios administrativos, los barrios residenciales y la residencia del gobernador.

Al norte de la ciudad, en cambio, se encuentra la Black town, un populoso barrio, caótico y olvidado por las autoridades, atravesador por algunas calles anchas para hacerlo más manejable.

La población creció rápidamente, desde los 400 000 habitantes de mediados del siglo XIX hasta  1.132.000 de 1921

Aquí se aprecian las islas de Bombay antes de ser unidas con rellenos

Bombay

Bombay fue fundada por los portugueses en 1534, y paso a la Corona Británica como obsequio en 1661.

Originalmente está situada en una isla del conjunto de siete que forman el archipiélago, que progresivamente se irán uniendo hasta formar una sola península.

El desarrollo más importante de la ciudad comienza con la llegada del ferrocarril en 1840. Lo cual sumado a la apertura del canal de Suez provoca importantes inversiones que convierten el puerto de Bombay en uno de los más grandes.

La isla de Mumbai

 

La ciudad europea se extiende hacia el sur, mientras que la india se desarrolla al oeste de las vías de tren.

El Improvement Trust lleva a cabo algunas reconstrucciones y construye algunas calles, con una intención especulativa, hasta que sus funciones son transferidas a la administración.

Delhi

Delhi era una ciudad de tamaño medio, conocida como Shahjahanabad y construida a mediados del siglo XVII. Aunque tenía monumentos importantes, como el Fuerte Rojo, estaba en decadencia desde que la capital del imperio Mogol se trasladó a Agra.

Cuando Delhi quedo bajo control británico, apenas era un centro provincial de segunda fila. Sin embargo, con la rebelión de los cipayos en 1857, la capitalidad de la India paso de Calcuta a Allahabad, y en 1911 se anunció la construcción de una nueva capital junto a Delhi.

La antigua Delhi y el Fuerte Rojo
Delhi, sus murallas, fortalezas y puntos de control
Perspectiva de Delhi antes de 1858

Un comité presidido por Edwin Lutyens elabora en 1913 un plan para la construcción de Nueva Delhi, influido por el movimiento de la City Beautiful.

El esquema de la ciudad es un triángulo equilátero, cuyos vértices son el centro monumental (con el palacio del virrey, el parlamento y los edificios administrativos) al Oeste, la Esplanade de retícula hexagonal para residencia de dignatarios y soberanos al Este, y la zona comercial en el Norte.

Calles radiales la enlazan con la vieja Delhi, y otras arterias completan el esquema con la zona de la Universidad, las zonas de equipamientos, parques y zonas residenciales.

Las calles son rectas y están dimensionadas según su jerarquía: 50, 36 o 25 metros de anchura, con un número de filas de árboles también variable.

El plan urbanístico para Nueva Delhi, al estilo de los de la época

La población estimada para habitar esta nueva ciudad es de 70.000 personas.

El conjunto queda de esta manera claramente separado en funciones: ciudad antigua, ciudad administrativa, y una zona residencial llamada Civil Lines.

Los propios ingleses no podrían darle mucho uso a la ciudad, inaugurada en 1931, pues en 1947 la India alcanza la independencia.

Construcción de Nueva Delhi
Las estructuras de gobierno colonial en India. 1930

 

Rangún

La Rangún moderna es fundada por los ingleses entre 1850 y 1860, siguiendo una planta en cuadrícula con una pagoda como centro, con una arteria principal paralela al río y otras secundarias paralelas a esta. Son calles anchas, de más de 30 metros, excepto Pagoda Road, que llega a los 65 metros de anchura.

La población es muy variada, y la proporción de europeos nunca es demasiado grande.

Cuando la ciudad se masifica los principales equipamientos europeos se descentralizan hacia zonas suburbanas.

 

Las Colonias de Blancos

Los territorios británicos poblados fundamentalmente por blancos, dominios como Terranova, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, además de Sudáfrica, fueron alcanzando la independencia a principios del siglo XX, formando la estructura de la Commonwealth.

En lo que respecta a Australia, muchas de sus ciudades vivieron sus orígenes como colonias penales.

Así, Sídney comenzó siendo una colonia penal fundada en 1788, y no comenzó a desarrollarse seriamente hasta 1820, bajo el mando del gobernador Lachlan Macguarrie, que mando construir muchos puentes y caminos que favorecieron la rápida expansión de la ciudad cuando en 1851 se desató la fiebre del oro.

Plano de Sidney en 1836

Melbourne era una ciudad grande y desarrollada, en 1880, la segunda ciudad mas poblada del Imperio Británico después de Londres.

Adelaida, sin embargo, es un ejemplo de ciudad totalmente planificada y que desde sus inicios fue concebida como ciudad para blancos libres, en el estado de South Australia.

Fundada en 1830 por el coronel William Light tiene un urbanismo muy cuidado que separa las diferentes funciones de en barrios (zona comercial, administrativa, de negocios, industrial, residencial…)

A medida que fue creciendo, desarrollo una serie de ciudades satélite alrededor. Es un urbanismo bastante parecido al que encontramos en USA o Canadá.

Adelaida en 1880

 

Las ex-colonias en el Siglo XX

 

Después del proceso de independencia de las colonias, las distintas ciudades han seguido trayectorias muy diferentes. Es un poco excesivo estudiarlas todas de nuevo pero si merece la pena comentar algo de alguna de ellas.

Goa: La ciudad de Goa Velha es hoy poco más que una ciudad fantasma donde acuden los turistas ver los magníficos restos del pasado colonial portugués. Con apenas 5000 habitantes, forma parte del estado menos poblado de la India.

Macao: Terminado el período de cesión y devuelta la soberanía a China Macao conserva un estatus de región administrativa especial, lo cual le ha hecho desarrollar, al igual que Hong Kong, una economía importante. La ciudad está plagada de rascacielos que conviven como pueden con los restos de la ciudad portuguesa, cuya presencia se hace patente en detalles como los carteles en chino y portugués. Como única ciudad china donde está permitido el juego se ha convertido en una especie de ciudad-casino con importante presencia del crimen organizado. Algunas imágenes son perturbadoramente portuguesas aún, pero se limitan a zonas diminutas

Manila: La estructura de la ciudad Intramuros aun es perfectamente distinguible en la ciudad, a pesar de haber sido arrasada en múltiples ocasiones por piratas chinos, portugueses, incendiada, invadida en la segunda guerra mundial por los japoneses y finalmente bombardeada por los estadounidenses. La ciudad extramuros, sin embargo, sigue ahora directrices típicas americanas con largas avenidas, rascacielos y un importante tráfico.

Batavia: Rebautizada como Jakarta, es la capital de Indonesia y una de las ciudades más grandes del mundo, con una población de cerca de 18 millones de habitantes en su zona urbana. El trazado holandés, con sus canales, se distingue aun en la ciudad actual. La ciudad tiene gravísimos problemas de tráfico, pobreza en la mayor parte de la población y constantes inundaciones masivas, pues el territorio está a muy baja altitud.

Zoom sobre la ciudad vieja de Jakarta. Ahí están los canales aún
Jakarta en 2008, con la ciudad original marcada. Ha crecido un poco.

Saigón: Saigón, hoy ciudad Ho Chi Minh, es la capital de Vietnam y una de las ciudades más grandes del sureste asiático, con 9 millones de habitantes en su área metropolitana. Durante la guerra que expulsó a los franceses y que se prolongaría 20 años como conflicto entre el norte y el sur, la ciudad creció muchísimo al refugiarse la población del campo en la ciudad. La victoria del norte comunista le valió el cambio de nombre.

Pondicherry: Puducherry forma parte de un territorio semi-autónomo de la India. Tiene 700.000 habitantes y gracias al dique construido por los franceses en 1735 no fue afectada por las olas del tsunami de 2004, que alcanzaron los tres metros y medio de altura

Bombay: Hoy conocida como Mumbai, es el puerto más importante de la India y la ciudad más occidentalizada. En pleno auge económico, alberga importantes industrias, entre ellas gran parte de la industria cinematográfica india. Tiene cerca de 19 millones de habitantes.

Rangún: Yangón, capital de Birmania hasta 2005. Ha pasado de tener una infraestructura comparable a la de Londres en 1900, a ser una ciudad en decadencia. Sufrió un terremoto y un tsunami en 1930, fue seriamente dañada en la segunda guerra mundial y desde que gobierna la junta militar ha sido descuidada. Perdió la capitalidad en 2005 a favor de Naypyidaw. Tiene cuatro millones de habitantes

Nueva Delhi: Capital de la India. Superó hace tiempo las previsiones de la ciudad y hoy tiene 300.000 habitantes. Prácticamente se funde con Delhi, que como tantas ciudades asiáticas ha alcanzado un tamaño descomunal, de 18 millones de habitantes.

Nueva Delhi en el siglo XXI, inconmensurable

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Los anillos de Moscú – III

Después de las invasiones mongolas que arrasaron el territorio aquí y ahora que los tartaros han empezado a dar menos miedo aquí, empieza una nueva etapa en la que Moscú se consolida como potencia.

 

Eñ Kremlin visto desde el puente de Bolshoy Kamenny, que por cierto fue el primero permanente de la ciudad

El Grande y el Terrible

 

Seamos honestos, las tribulaciones de Moscovia no eran desde luego una cosa excepcional. El siglo XV fue agitado en muchos sitios, una época de turbulencias bastante generalizadas. En Inglaterra los York y los Lancaster luchaban la guerra de las Rosas, mientras en Italia las ciudades estado parecían incapaces de alcanzar un equilibrio duradero. Castilla estaba terminando la Reconquista y Francia aún necesitaría decenios para terminar de librarse de la guerra de los cien años.

Pero después de las guerras civiles sucedidas en Moscovia se iba a producir una gran transformación. Allí donde el brillante Lorenzo el Magnífico fallaría en establecer una República duradera Iván III sentaría los cimientos de un gran Imperio. No por nada lo recordamos como Iván el Grande.

La cosa no pintaba bien al principio. Siendo un chaval de 22 años, en su primer año en el poder se encontró con que sus vecinos del norte, la república de Novgorod, pedía apoyo a la poderosa Mancomunidad Polaco-Lituana. Simultaneamente la Orden Teutónica, un poderoso estado semi-monacal que ocupaba los territorios bálticos de Livonia, decidía atacar el principado de Pskov. Todo problemas, pero Iván los superaría todos.

El recuerdo de las guerras civiles y la inestabilidad crónica del gobierno le motivó a emprender un proceso centralizador muy importante. Uno a uno subyugó a los príncipes y a la alta nobleza, destruyó sus instituciones y se libró de depender de ellos. El trono pasó de ser electo a hereditario y facilitó que las ordenes monacales roturaran nuevas tierras, aún a costa de que ganaran inmensas riquezas.

El país continuó extendiéndose a un ritmo frenético pero claro, no es como si faltara espacio en Rusia. Llegó hasta el Mar Blanco en el norte y hasta los límites de sus estados vecinos descendientes de las Hordas. Incorporó otros principados, tomó ciudades de Lituania y llegó casi hasta Kiev. Para 1493 ya se había ganado el sobrenombre de “Soberano de toda Rusia”.

También abrió el país al mundo exterior, estableciendo relaciones con Otomanos, Polacos, Daneses, Venecianos, Georgianos, Húngaros e incluso con el Sacro Imperio. Este último le ofreció el título de Rey pero Iván, orgulloso, lo interpretó como lo que era, un ofrecimiento de sumisión, y lo rechazó. Iván no necesitaba que nadie le regalase una corona.

Todo esto no fue fácil, claro. Los ingentes recursos desplegados salieron del abuso y la opresión, de unos impuestos asfixiantes y un dominio de hierro. No es como si otros monarcas europeos no hubiesen hecho lo mismo, por otro lado.

La Tercera Roma

 

Sería justo reconocer la buena suerte que tuvo en otros aspectos. Uno de ellos, habitualmente contemplado desde Europa como una tragedia, ayudó especialmente a consolidar su legitimidad. Nos referimos, claro, a la caída de Constantinopla. Habiendo fallecido su esposa trágicamente en 1467 pudo establecer matrimonio con Zoe Paleóloga, nieta del último emperador de Constantinopla. Los Paleólogos supervivientes a la caída de la capital en 1453 eran poco más que mendigos que vivían vendiendo sus títulos en otras cortes pero no se puede negar que prestigio tenían un rato largo.

El Águila Bicéfala de la dinastía de los Paleólogos

El matrimonio causó cierta desconfianza, pues Zoe estaba viviendo en la corte del Papa (que pagó su dote) y obviamente el ofrecimiento era un intento de traer a Moscovia hacia el lado del Cristianismo. Pero Iván aceptó el reto y, como se dice hoy en día, le dio la vuelta al relato. Adoptó el águila bicéfala Bizantina como estandarte personal y se cuidó muy mucho de que Zoe, que pasó a llamarse Sofía, pareciese una Ortodoxa excelente.

1480. Iván rechazando pagar tributo y rompe con el dominio Tártaro. Empieza otra era.

Es en esta época cuando se desarrolla la leyenda de la Tercera Roma, impulsada por la Iglesia y atribuida en parte a Filoteo, un monje de Psok. En 1510 proclama la mítica frase, “Dos Romas han caído. La Tercera se sostiene. ¡Y no habrá una cuarta! ¡Nadie reemplazará tu reino de zar cristiano!”

La frase, que lejos de ser triunfalista pretende ser apocalíptica (después de Moscú, el Apocalipsis) sirve como resumen de un proceso fomentado por la Iglesia y por el Estado para dotarse de autoridad y legitimidad.

A pesar de los desesperados intentos de Novgorod por mantener la paz, Moscovia aprovechó cada mínima excusa para ir a la guerra y aumentar sus territorios, deportando a la nobleza local y sustituyéndola por la suya para asegurarse una base de apoyo político fuerte, cediendo grandes parcelas en “alquiler hereditario” a sus nobles. Este sistema permitió también superar el problema de la escasez crónica de moneda acuñada. No pudiendo pagar los servicios de la nobleza con dinero lo hizo con tierras, de las que disponía en abundancia. Este sistema, además, en una época de crecimiento poblacional, permitió disponer de enormes ejércitos, hasta cuatro veces mayores que los que pudo movilizar su padre.

La caída de Constantinopla, además de la autoridad que se otorgó como sede religiosa, le permitió cubrir un hueco importante: personal cualificado. Y es que forjar un Imperio no es sólo cosa de un poderoso monarca con una gran voluntad. Las guerras y los imperios se ganan y pierden en las cocinas, y miles de griegos experimentados en labores de gobierno, logística, administración y otras funciones cubrieron los puestos necesarios para gestionar el colosal Imperio que se estaba gestando.

Quizá el mapa más antiguo de Moscú, de 1556.

Moscú, por supuesto, creció. La ciudad bullía con nuevas gentes y ciudadanos. Muchas lenguas distintas se hablaban, hubo un gran boom de trabajo para todo tipo de traductores que permitían la correspondencia desde Alemania hasta Nogai. Enviados y diplomáticos viajaron a todas las cortes a reunir información e inteligencia (ya se sabe, un diplomático es aquel que viaja al extranjero a mentir por su país). Y Moscovia aprendió a una velocidad sorprendentemente rápida a comportarse en las escurridizas arenas de la diplomacia.

Pero… ¿qué fue de los Tártaros? ¿Han desaparecido? No, y de hecho serían una amenaza hasta el siglo XVI, pero con Iván se viviría la independencia definitiva de ellos. Se valieron para ello de la ayuda de pequeños grupos de tátaros renegados que fueron poniendo a sueldo a lo largo de todo el siglo, siendo este el origen de los Cosacos y que resultaron eficaces para asegurar las tierras de cultivo de un enemigo siempre en movimiento.

Moscú en su estado habitual: preparándose para una guerra

En el otro frente las guerras constantes con Polonia y los Caballeros alcanzaron por ambos bandos el grado de Cruzada, lo cual les permitió justificar verdaderas masacres y atrocidades. En una batalla, por ejemplo, Iván probó una estrategia nueva en la que envió una fuerza de Tártaros y a la vez soltó 1600 perros entrenados contra el ejército enemigo, un hecho que inspiró a Shakespeare para hablar de “los perros de la guerra”.

Durante su reinado empezaron una serie de transformaciones en Moscú para adaptarla a su incipiente papel de capital imperial. En 1495 comenzó la construcción de las murallas del Kremlin que podemos ver hoy en día, diseñadas por el italiano Petrus Antonius Solarius. Moscú había alcanzado los 100.000 habitantes y era ya una de las ciudades más grandes del mundo.

Ivan III de Rusia

Ivan III murió en 1505 dejando el trono a su hijo Vladimir III, que iba a realizar políticas más bien continuistas. Se encontró un país de más de 2,5 millones de km2, algo más pequeño que Argentina, pero mucho más grande que el que su padre había recibido. En 1508 se terminó de construir la torre del Reloj y entre 1536 y 1539 se terminaron los muros que cerraban Kitay Gorod, que hoy son presentes en la forma de una cadena de plazas famosísimas que incluyen la del Teatro (donde está el Bolshoi), la de la Lubyanka, Staraya o la de la Revolución.

También se dio forma a la Plaza Roja, inicialmente conocida como “campo santo”. El río Moscova y el Neglinnaya, que hoy en día transcurre subterraneo, fueron unidos por un foso de 36 metros de ancho.

Marcada en amarillo, Kitai Gorod
Crecimiento de Moscú, contorno de las murallas de Kitai Gorod

Al borde estuvieron de una crisis dinástica, pues la primera mujer de Vasili resultó ser estéril y en 20 años no pudo dar un heredero. Finalmente, no confiando en sus hermanos y para disgusto de la Iglesia, mandó a su mujer a un monasterio, se casó de nuevo y tuvo por fin el hijo que se esperaba. El rechazo, sin embargo, fue fuerte. Se abría una brecha entre los ultraconservadores que no querían cambiar nada y los aperturistas que entendían que el nuevo papel como potencia de Rusia implicaría cambios. Para empeorarlo todo realizó un acto inesperado: se afeitó la barba. Los príncipes rusos hasta ahora habían sido todos hípster con barbaza, pues así se suponía que era la imagen de Dios, pero Vasili desafió simbólicamente este estatismo.

Todo se prometía feliz para el naciente Imperio Ruso. El paso definitivo tendría que darlo aquel que iba a recibir por primera vez el título de Zar: Ivan IV, al que conoceréis mejor como Iván el Terrible.

El tirano atormentado

 

16 de enero de 1547. Un chico de 16 años, alto y corpulento espera la ceremonia de investidura. Ahora que es mayor de edad y después de unos años de regencia de su madre Ivá recibirá la cruz pectoral, el collar de oro y el gorro de Monómaco, enseñas que le señalan como Autócrata y soberano de toda Rusia.

Iván IV es una figura polémica y desde el primer minuto despertó la desconfianza de muchos. Ahora que se acercaba peligrosamente al Báltico los alemanes se acojonaron y empezaron una campaña de difamación desde casi el minuto cero, ayudados por el reciente invento de la imprenta. Hay un hilo ininterrumpido desde los comerciantes alemanes difundiendo los “barbarismos” rusos hasta los discursos de Reagan calificando a Rusia como “El Imperio del Mal”.

No me entendáis mal, es obvio que se cometieron atrocidades, pero probablemente fueron exageradas en gran medida. Se habló de descuartizaciones, torturas y comportamientos bárbaros por parte de los rusos desde el principio pero en el contexto de su tiempo probablemente no fue mucho peor que otros reyes. En la misma época Pizarro conquistó el imperio Azteca, Luis XI permitió las masacres del día de San Bartolomé y la reina Mary quemaba vivos a protestantes en Oxford. Interesado en la religión, se metió en discusiones teológicas con el Papa y mandó ejecutar a su propio Metropolitano.

Sus años de infancia habían sido complicados (su madre fue envenenada, el puesto de regente ocupado por muchas personas que acabaron depuestas o asesinadas). Esto sumado a tratamientos médicos a base de mercurio probablemente no sentaron demasiado bien a su salud mental, que le llevaría a periodos cada vez peores de irritabilidad, cambios de humor y ataques de ira. Desde 1560, además, con la muerte de su mujer y sospechas de que había sido envenenada por sus propios boyardos que fueron confirmadas en la autopsia, se convirtió en una especie de fanático religioso siempre enfadado.

Pero vale, de acuerdo, sabemos quién manda allí pero… ¿Qué os encontraríais si visitaseis la ciudad en ese momento?

Kremlin ruso alrededor del siglo XV

Pues veríais una ciudad ajetreada y bulliciosa, construida toda ella con edificios de madera. Las casas, amplias y con jardines y huertas generosas, hacen parecer incluso más grande de lo que es a una ciudad que no es pequeña. Sus gentes van con frecuencia a alguna de las muchas iglesias y monasterios y se santiguan frecuentemente (al revés que los católicos, por cierto).

San Basilio en verano

Si tienes la mala suerte de visitar la ciudad durante un crudo invierno encontrarás la tierra cuarteada por el frío y a las personas envueltas en pieles de todo tipo, desde martas hasta gatos. El zorro, la mejor piel, se reserva para los viajes.  Mangas ceñidas, casacas largas sin pliegues y botas rojas con clavos de hierro completan el cuadro del moscovita de a pie, que probablemente luzca además una generosa barba.

En la plaza Roja se desarrollan los trabajos de la catedral de San Basilio, terminada en 1561, y en las afueras alguna de las nuevas murallas, según en que año hubieses llegado.

El país siguió creciendo guerra tras guerra y finalmente llegó al límite de lo conocido: las llanuras planas pobladas por rusos se acabaron. Los rusos habían llegado al Caucaso y a Siberia, y con ello se convirtieron en un país colonial, multicultural y diverso. Muchos disgustos y guerras llegarían de las impresionantes montañas que ahora descubrían, pobladas de extrañas tribus.

Crecimiento de Moscú durante el siglo XVI

Pero tanto crecimiento terminó por hacer que sus enemigos se uniesen entre sí. La expansión por las costas del Báltico, conquistando lo que hoy es Estonia y Letonia con armas modernas y cañones, llevó a que Alemanes, Suecos, Polacos, Lituanos y la liga de la Hansa empezaran a trabajar juntos para frenar sus ansias expansionistas.

En el plano interno, Iván seguía obsesionado con asegurar su poder. Eliminó a todos los rivales políticos que encontró y fundó la infame Oprichnina, básicamente un grupo de matones paramilitares reclutados entre lo peor y más salvaje de la sociedad, a menudo directamente excriminales, que extendieron su reino de terror entre la sociedad. Necesitado de dinero para sus campañas Iván mandó a sus matones a exprimir a la población (en Novgorod mataron a 30.000 personas en un saqueo especialmente sanguinario ¡en su propio país!), y se apropió de monopolios como el del alcohol. Incluso hizo algún intento de restringir las riquezas de la Iglesia, uno de sus principales apoyos políticos a la vez que el principal terrateniente de Rusia después de dos siglos acumulando terrenos y donaciones.

Dispersó las posesiones de la nobleza para evitar que tuvieran bases de poder donde poder reclutar ejércitos, algo lógico viendo como en Lituania, el país vecino, el rey no tenía apenas autoridad y la nobleza hacía y deshacía como quería por culpa de unas leyes mucho más laxas. En cambio Iván pudo completar la revolución empezada por sus antecesores que hizo a la nobleza dependiente de la corona y centralizó el estado, aplicando un nuevo código legal que acababa con los privilegios judiciales de la nobleza, el Sudébnik de 1550.

Uno de los muy escasos restos de las murallas de Kitai Gorod

En 1571 una nueva guerra contra los tártaros de Crimea acabó con Moscú conquistado y arrasado de nuevo, excepto el Kremlin. Los registros dicen que de 200.000 habitantes apenas sobrevivieron 30.000

En cualquier caso, la ciudad se recuperó rápido y en 1592, después de rechazar otro ataque, empezó la construcción de la siguiente capa de baluartes, de los que hoy no quedan apenas restos pero que marcan lo que conocemos como el “anillo de los boulevares”. Con este anillo queda ya casi completado el marco del centro de Moscú, que en posteriores épocas se iría rellenando.

Las murallas de Kitai Gorod han dejado paso al “anillo de boulevares”
Moscú crece y abarca por primera vez el otro lado del río con las murallas de Beli Gorod

Pero ah, la expansión y la guerra permanente tuvieron un precio. Forzados los límites, la cuerda se rompió. Una importante crisis económica se desató y muchos campesinos abandonaron pueblos enteros. El estado no tenía capacidad para acumular riquezas que respaldaran una moneda sólida y por lo tanto empezó a pagar los servicios militares a los nobles con tierras. Pero claro, las tierras no sirven de nada si no hay quien las trabaje, así que se empezó a restringir la libertad de movimiento de los campesinos, el primer paso en el camino que llevaría a la virtual totalidad de la población rusa a convertirse en siervos.

Finalmente, para 1580 las ansias imperialistas se vieron frenadas definitivamente. Polonia y Suecia, una gran potencia militar en esa época, frenaron a Rusia en el Báltico. Al sur, los turcos hicieron lo mismo. El propio Iván, después de muchos años de triunfalismo, entró en un periodo depresivo, consciente de cómo había destruido su reino. En 1581, en un ataque de ira, incluso mató a su hijo de un bastonazo. Arruinado, rodeado de enemigos, con profunda disensión interna y la población agotada, y sin un heredero para sucederlo, Iván se preparó para lo peor. Su última conquista, un año antes de morir, fue el Khanato de Siberia.

En 1584 exhaló su último suspiro. Iván el Terrible había muerto, sin herederos, y con él una dinastía, los Ruríkidas.

Y Rusia entera se hundió en el caos.

Ivan con su hijo moribundo entre los brazos, pintado por Ilya Repin. Esa mirada.

Los anillos de Moscú – II

Aquí habíamos dejado las llanuras rusas arrasadas y dominadas por el aparentemente invencible ejército Mongol. El primer imperio Ruso, la gran federación comercial que formaban la Rus de Kiev y Novgorod, ha sido desmantelada.

 

La rendición de Mihail, que acabó en ejecución.

Bajo el yugo oriental

Mihail Vselvolodovich fue el último gran príncipe en ser derrotado por las hordas mongolas. Después de muchos años convulsos y asumida la imposibilidad de la derrota, se dirigió a la nueva capital de los Mongoles, Sarai, a negociar su rendición. La leyenda dice que estaba dispuesto a rendirse pero que se negó a adorar a los dioses paganos y por ello fue asesinado y su cuerpo arrojado a los perros. Sucedió en 1246 y después de ello ya nadie opuso resistencia. Como hemos comentado, en lo siguientes años cayeron Suzdal, Smolensk, Kursk, Rostov, Tver, Vladimir. Cientos de miles de muertos (quizá hasta medio millón), años de caos y destrucción. Unos años terribles.

Pero del vacío de poder resultante en las estepas surgió la oportunidad que llevaría al desarrollo de Moscú como gran Principado y, posteriormente, el Imperio Ruso. ¿Habría sido lo mismo sin la invasión mongola? Imposible saberlo. Es probable que Novgorod hubiera seguido siendo una próspera federación comercial en el norte y Kiev un poderoso estado en el sur. En rigor, no hay demasiados motivos para que Moscú triunfara en el medio de la nada excepto, quizá, estar en el medio. Siendo una posición central con fácil acceso a toda la llanura rusa y rodeada de bosques deshabitados que reducían los conflictos, supo jugar bien sus cartas. Pero eso es Historia ficción, y la Historia real es suficientemente interesante.

¿Cómo fue el llamado yugo mongol o tártaro? A decir verdad, fue a la vez terrible y no tan malo. Como invasores demandaron tributo y pleitesía, pero no se metieron demasiado en la vida de la gente. Prefirieron delegar la gestión a los pequeños principados para que fueran ellos los que cargaran con el marrón de la recaudación de impuestos. Advertidos por Genghis Khan, abuelo de Batu Kan, los mongoles mantuvieron su estilo de vida nómada, separados de las ciudades que ahora controlaban. Fundaron una gran capital no demasiado lejos de donde hoy está Volgogrado, Sarai, de la que nada queda hoy en día.

Religiosamente eran extremadamente tolerantes, incluso después de convertirse al Islam, y nunca pretendieron asimilar a los invadidos. Por otro lado al final de su dominio, en los siglos XIV y XV, empezaron las razzias para conseguir esclavos. También secuestraron y deportaron a su territorio sistemáticamente a artesanos cualificados, ralentizando el desarrollo. Y todo lo que tenían de tolerante lo olvidaban rápidamente cada vez que había un fallo, una disminución en la recaudación o una amago de revuelta, pues entonces montaban en sus caballos de nuevo y arrasaban e incineraban las ciudades hasta los cimientos. En Kiev, antaño una de las grandes ciudades de Europa, se dice que no dejaron más de 200 casas en pie y montañas de cráneos humanos en las calles.

Pero vamos a cerrar el foco, porque la historia del Este es infinita, y volvamos a Moscú, al que desde hace unos años llamamos ya Gran Ducado de Moscú. Lo dirige con firme pero pacífica mano Daniel I de Moscú, cuarto y último hijo de Alexander Nevsky. ¿Quién era este Nevsky, que da nombre hoy a una de las principales avenidas de Moscú?

Gobernador de Novgorod, en el norte, recibió su legendario nombre por la batalla del río Neva, donde en inferioridad de condiciones derrotó nada menos que al ejército sueco, comandado por el mismísimo fundador de Estocolmo Birgerl Jarl.

Y aunque fue una gran victoria, la verdad es que la amenaza en su época venía todavía de occidente y no del este. Suecos, la Orden Teutónica y los reinos católicos, todos se llevaban más bien regular con los primeros rusos. Necesitado de aliados, Alexander Nevsky quiso aliarse con los mongoles. Batu Khan le pidió que se arrodillase y también se negó (veo un patrón aquí), pero tuvo mejor suerte y no sólo salió de la reunión con vida sino que fue nombrado gobernador de Vladimir y de Kiev. Y nombrado de esta manera Gran Príncipe, es el gran artífice de la idea de unión de todos los principados rusos. Pero ah, la vida, finalmente Nevsky murió y sus tierras y títulos se repartieron entre sus hijos. Fue entonces cuando Daniel recibió Moscú, el menos importante de todos, una ciudad de provincias sin más. De momento.

Roma no se hizo en un día

Daniel adoptó una política poco épica pero sensata de colaboración con el enemigo que sus sucesores siguieron con éxito. También fue el iniciador de otro de los “anillos”, en este caso un anillo de monasterios alrededor de la ciudad que, lejos de ser sólo lugares de oración, eran fortalezas y formaban parte de la estructura defensiva de la ciudad.

Uno de los monasterios, construido en 1357. Es uno de los edificios más antiguos conservados.

Básicamente, colaboró con los mongoles en todo lo que le pidieron para conseguir que les dejasen tranquilos. Sus sucesores Yuri e Ivan I llevaron la misma estrategia hasta 1341, época cada vez más próspera en la que la ciudad creció, se desarrollaron los barrios de mercaderes hacia el este y se construyeron las grandes catedrales blancas, la de la Asunción (1326), Nuestro Salvador (1330), San Miguel (1333), y el campanario de San Ivan (1329).

Se ampliaron los muros de la ciudad, integrando los nuevos barrios, y la economía mejoró a base de ir acumulando poder sobre sus vecinos.

El crecimiento por fases del recinto del Kremlin

La verdad es que no jugaron limpio siempre. Por ejemplo, en 1327 la ciudad de Tver, principal poder entre los rusos, se rebeló contra los mongoles. Condujeron un ejército y pidieron ayuda a Moscú, sus hermanos de sangre y lengua. Sin embargo, estos básicamente se hicieron los locos, e incluso ayudaron a los mongoles a aplastar la rebelión. Y de nuevo, sobre el vacío de poder crecieron, y la ciudad creció de nuevo con los refugiados del recién devastado territorio. Los mongoles permitieron este crecimiento de Moscú para mantener el equilibrio entre principados primero y como contrapeso con el cada vez más poderosos reino de Lituania. En el proceso Ivan se convirtió en el hombre más rico de Rusia (así ganó el sobrenombre de “Kalita”, básicamente “el tipo forrao ese”) y con las nuevas riquezas continuó comprando terrenos y fincas arruinadas alrededor de la ciudad y financiando nuevas iglesias, pues poco antes el Metropolitano Ortodoxo había trasladado su sede a Moscú.

El Kremlin en el siglo XIV, la época de Ivan Kalita

Más tarde, de nuevo, ignoraron la petición de ayuda de Novgorod contra los suecos, dejando que sus competidores del norte quedasen tocados de muerte. Y los moscovitas continuaron acumulando poder. La peste devastó las tierras centrales en esa época, matando incluso a su gobernante en 1353, pero finalmente eso también pasó y la ruina completa de otras ciudades menores al final resultó ser beneficiosa.

Los mongoles habían olvidado las enseñanzas ancestrales del “divide y vencerás” y se acomodaron, dejando a Moscú acumular demasiado poder. De hecho, pronto tuvieron un primer susto.  En 1380, aprovechando un conflicto de sucesión entre las diferentes hordas (la horda de Oro, la horda Azul… las hay de diferentes colores), Moscú trató por primera vez de liberarse del dominio Mongol.

Camino a la independencia: primer asalto

La ciudad ya tenía un foso y una muralla nueva de trinque, levantada en 1368 con piedra caliza blanca; recursos abundantes, el próspero barrio comercial de Zaryadye que crecía al este del Kremlin y un perímetro defensivo de monasterios fortificados. Además, los rusos contaban con una verdadera innovación, las primeras armas de fuego, que los Mongoles no utilizaban. De esa época tenemos la primera mención a un cañón en tierras rusas. Derrotaron el ejército mongol en la épica batalla de Kulikovo, un hito en la historia nacional de Rusia, pues los rusos lucharon por primera vez unidos como rusos y no como súbditos de principados distintos.

Pero la Horda se reagrupó y trató de atacar Moscú. Las fuertes defensas fueron eficaces y repelieron el ataque y de nuevo la victoria parecía posible. Dimitry, gobernante de la ciudad, no se encontraba en ella en ese momento pero sus generales habían causado grandes bajas al atacante. Pero los mongoles amagaron una oferta de paz y sedujeron a uno de ellos, invitándole a abrir las puertas para negociar e insinuándole que sólo odiaban a Dimitry y que le pondrían a él de gobernador. Menudo idiota.

Abrió las puertas, claro, el muy avariciosos, y los mongoles entraron y pasaron a la población a cuchillo. Quemaron edificios e iglesias, robaron todo lo que pudieron y se llevaron esclavos. De 40.000 habitantes con que contaba la ciudad, 24.000 murieron esa semana. El dominio de la Horda sobre Moscú quedó asegurado para casi cien años más.

 

El asedio de Moscú en 1382
Destrucción de Moscú por Tokhtamysh tras su intento de revuelta.

Ah, pero Moscú es dura de pelar. Los supervivientes se pusieron manos a la obra y la ciudad se levantó de sus cenizas. De acuerdo, no había logrado la independencia, pero su siguiente gobernante se anexionó en los siguientes años Nizhny Novgorod, Kaluga, Vologda… multiplicando enormemente el territorio del principado.

Y mientras tanto, el control Tártaro seguía debilitándose. No tanto por iniciativas militares rusas, sino por tensiones internas y un lento pero inexorable repliegue de los invasores. El principio del siglo XV fue agitado, con constantes revueltas y la primera guerra civil sucedida en territorio moscovita, que se prolongó hasta 1453, ese año clave que siempre se ha tomado como punto de inflexión de la edad media.

Vaya, parece que nos hemos olvidado un poco de la ciudad y el urbanismo, que se supone que iba a ser el tema. La verdad es que en esta época las ciudades rusas aún son pequeñas, crecen relativamente despacio y de manera orgánica y son constantemente destruidas, así que con las pinceladas que hemos dado se explica bastante. Sin embargo, me parecía importante hacer un rápido resumen de la historia fundacional rusa. Sospecho que es un país del que la mayoría no sabemos demasiado, especialmente sobre tiempos premodernos, y sin embargo tienen una historia fascinante.

Por hacer un repaso, los hitos urbanos principales son la construcción del anillo de murallas de piedra, la red de monasterios fortificados, las nuevas catedrales y el desarrollo de Zaryadye y otros barrios a lo largo de tres calles principales de la ciudad, a saber: la calle Varvarka, Ilyinka, y Nikolskaya, que se ven en el mapa. El barrio de Zaryadye no os molestéis en buscarlo porque a los urbanistas soviéticos “les venía mal” y lo demolieron por completo en 1947.

El barrio de Zaryadye. El mapa es de 1881 pero os sirve para hacer una idea.
En rojo, el Kremlin. En amarillo las calles principales. Desde abajo: Varvarka, Ilynka y Nikolskaya

¿Por qué paramos aquí hoy?

Porque el siguiente capítulo es muy jugoso y merece tiempo propio. Y es que amigos, la caída de Constantinopla supuso una gran sacudida y la excusa perfecta para empezar la intensa campaña religiosa para realzar Moscú, convertirla en “la Tercera Roma”. Además, el siguiente gobernante no fue un cualquiera: en 1462 llegará un nuevo príncipe durante cuyo larguísimo mando de 43 años Moscú se convirtió en un estado independiente y empezará su dominación sobre toda Rusia.

Llega el turno de Ivan III Vasilyevich, “El Grande”

Ivan III, que aquí parece un abuelete majo.

Los anillos de Moscú – I

Empiezo una serie que promete ser larguísima sobre la historia de Moscú. Esta es una ciudad fascinante desde cualquier punto de vista, ya sea histórico, social o, desde el que pretendo orientarlo yo, arquitectónico urbanístico. La serie se llama “Los anillos de Moscú” por la particular morfología de la ciudad, que sin ser la única que ha crecido de esta manera si es una especialmente representativa. Sin más, os dejo con una primera parte a modo de introducción y contexto. Espero que resulte interesante. Dentro Moscú. 

 

Diez casas de madera a la orilla del río

 

A la orilla septentrional del río, en la confluencia con un pequeño afluente, se alza una pequeña loma de unos cuarenta metros de altura. Un pequeño asentamiento rural sin importancia la ocupa desde hacía siglos, sus habitantes viven de la pesca y el comercio en la ruta que une norte y sur.

Había venido a reunirse con Sviatoslav, fugitivo de Kiev, y el lugar parecía apropiado para un encuentro clandestino. Su nombre era Yuri Dolgorukiy, príncipe de Suzdal, y en el mismo lugar de la reunión mandaría construir nueve años después una modesta fortificación con una empalizada de roble. Como otras en una situación semejante recibió el nombre de Kreml, ciudad alta. Y casi nueve siglos después sigue siendo el corazón de la Madre Rusia.

Vamos a contar la historia de Moscú, la ciudad de los mil anillos.

Yuri, fundador de Moscú. Por el gesto deducimos que no levantó precisamente él las murallas a mano.

El tal Sviatoslav huía después de la muerte de su hermano, el Gran Príncipe. Junto con su otro hermano habían buscado refugio al norte buscando apoyos para ganar el trono de nuevo para la familia. La Rus de Kiev era uno de los estados más poderosos del norte de Europa y los movimientos alrededor de su control fueron siempre frenéticos, en parte también porque en realidad no era un estado sino una especie de confederación de principados, pequeños feudos de los que salían ambiciosos aspirantes al trono.

Hay diversas teorías sobre el origen de la Rus, según a que historiadores uno quiera estudiar. Una que parece bastante probable sostiene que una pequeña élite de Varegos, vikingos llegados de Escandinavia, dominó a una población original de tribus eslavas. Inferiores en número, pronto habrían adoptado la lengua y costumbres eslavas. El caso es que el estado prosperó rápidamente gracias a la abundancia de miel, cera, pieles y esclavos; y a su control de varias importantes rutas comerciales entre el Báltico y el Norte a un extremo y Constantinopla, el Mar Negro y Bagdad al otro.

Nuestro amigo Yuri era el menor de seis hermanos y había recibido de su padre el Principado de Suzdal, ciudad antigua y noble pero no demasiado importante. Durante toda su vida se dedicó a levantar fortalezas y aumentar su poder, pues como príncipe de la dinastía Ruríkida aspiraba también al trono de Kiev. Numerosas ciudades rusas tienen su origen en sus trabajos.

Yuri, de hecho, logró su objetivo. En 1149 conquistó la ciudad de Kiev, aunque apenas mantuvo su control dos años. Fue expulsado, pero en 1155 la recuperó, aprovechando el tiempo para establecer ese pequeño fuerte del que hemos hablado a orillas del río Moscova.

No disfrutó de un largo reinado pues murió envenenado en 1157 pero su papel fue clave para desplazar el  poder hacia el norte en un proceso que, con el tiempo, haría de Moscú el principado dominante cuando la Rus se descompuso en mil pedazos con la invasión de los Mongoles.

Mientras tanto Moscú no perdió ninguna ocasión de crecer. Moscú siempre ha sido el refugio natural de desesperados y desamparados de toda la llanura Rusa. Campesinos y refugiados huyendo de la Horda de Oro hace seis siglos, proletarios buscando un puesto en una fábrica en el siglo XX o Caucasianos y Uzbekos en busca de un futuro mejor hoy en día, podríamos decir que Moscú ha crecido casi siempre a su pesar.

El Kremlin de Moscú en sus primeros tiempos

Burgos en la estepa

Pero volvemos al siglo XIII. Los príncipes de Kiev y Galitzia, unidos en singular alianza, habían respondido al llamado de los Cumanos con decisión. Antiguos enemigos de la frontera oriental, ahora estaban demasiado asustados como para suponer una amenaza y traían noticias nada alegres del este acerca de un enemigo salvaje y sanguinario. Precavidos, los príncipes reunieron más 30.000 soldados junto al río Kalka, en la actual zona de Donetsk. Bien armados y valientes, habían derrotado ya los puestos avanzados de los mongoles y les restaba cruzar el río para acabar con el grupo principal, lo cual hicieron a mediodía. La victoria parecía posible por fin. Y sin embargo, perdieron.

Los mongoles atacaron con fiereza. Su caballería ligera atacó ambos bandos e hizo retroceder a los rusos hasta un perímetro defensivo formado por carros, pero fue inútil. Antes del final de la tarde la desbandada era total.

Tres días después el resto del ejército de Kiev cayó también y las consecuencias fueron desastrosas. La mayoría de los príncipes murió en batalla y el noventa por ciento del ejército sucumbió con ellos. Los restantes se rindieron ante la promesa de los mongoles de no derramar la sangre de los prisioneros, pero estos procedieron a amontonarlos atados unos encima de otros, al borde de la asfixia. Después colocaron una tarima de madera sobre los cuerpos y celebraron una multitudinaria fiesta encima. Todos murieron aplastados. Supongo que hay diferentes maneras de cumplir una promesa.

El saqueo de Sudzal, capital del principado

Esta batalla marca el comienzo del fin de la Rus y permanece en la memoria colectiva de Rusia. Algunos historiadores incluso quieren ver en los años de dominación mongola el motivo del atraso institucional ruso respecto a Europa y el origen de la tradición despótica-oriental allí, aunque esto no es compartido por todos.

El caso es que para el tema que nos afecta, que es Moscú, fue también un duro golpe. Tardaría años en recuperarse, aunque corrió mejor suerte que otras como Riazan, que simplemente desapareció de la faz de la tierra.

Y es que quizá va siendo hora ya de hablar de Moscú, como hemos prometido.

La última vez que la hemos visto teníamos una fortaleza de madera a las orillas de un río, un río cuyo nombre no tiene un origen claro. Algunas teorías lo relacionan con la palabra de origen proto báltica-eslava para “pantano”, “aguas estancadas o tranquilas”. Un río en un cenagal, pues, con una colina en medio, un buen lugar para defenderse de enemigos. Esta colina está distribuida en tres terrazas y su punto más alto llega a los 145m

Moscú alrededor del siglo XIV. Por hacernos una idea

Los primeros habitantes de la región eran de la tribu eslava de los Vyatichi y además de otros puntos de la zona ocuparon la colina que entonces se llamaba ”Borovitskiy“, nombre que recibe por los bosques de pino que había junto al río. Hay presencia humana desde el segundo milenio a.C pero el asentamiento que terminaría convirtiéndose en la ciudad de hoy data del siglo XI

Hemos visto que esta bien situada en la cabecera del sistema fluvial del Volga, lo cual le garantizó siempre cierto flujo de comerciantes y gentes de toda la región, pero lo cierto es que no se convirtió en una ciudad demasiado grande. Ni por asomo tenía las murallas que vemos hoy en día rodeando el Kremlin, que llegarían en el siglo XV, sino que tenía una de madera con un perímetro de unos 850 metros y un foso alrededor de 14 metros de ancho.

En las siguientes décadas creció bastante hacia el este, siguiendo el río Moscova en dirección al hoy soterrado afluente Neglinka, más allá del foso y hasta una gran zona despejada donde se celebraba el mercado. Aún es posible reconocer esta explanada en la ciudad moderna pero ahora la conocemos por otro nombre: la Plaza Roja.

Kremlin, por otra parte, hemos dicho que es la palabra para “ciudad alta”, pero etimológicamente es el equivalente al más familiar “Burgo”. La almendra central de la ciudad que recibe este nombre es el corazón de la ciudad, alrededor de la cual se han ido realizando a lo largo de los siglos sucesivos perímetros de murallas. Es, probablemente, una de las ciudades de Europa que mejor representa este tipo de ciudad radial de crecimiento por anillos, que es lo que al final nos ha traído hasta aquí. Y el Kremlin y sus murallas constituyen el primer anillo.

De cuando Moscú aún era un poblacho, y con todo es mucho después de lo contado hoy.

Pero la verdad, todas estas ventajas defensivas sirvieron de poco ante los mongoles.  Aunque aguantó el asedio durante cinco días, defendida por el hijo de Yuri,  finalmente los Mongoles tomaron la plaza. Una ciudad de casas de madera, completamente arrasada y quemada, se recuperaría sin embargo bastante rápido con la llegada de refugiados de otras zonas de la Rus y alcanzó pronto un tamaño respetable con el que en unos decenios disputaría su puesto de nuevo a sus vecinos. El desarbolado territorio eslavo iba a recibir pronto un nuevo impulso de manos de otra de sus míticas figuras fundadoras: Alexander Nevsky, el Santo.